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ESCULAPIO: DIOS DE LA MEDICINA

En la magistral obra de Homero, La Ilíada, casi no se distingue si los personajes narrados por el poeta eran hombres de carne y hueso o dioses con poderes omnipotentes. Entre las divinidades de la mitología griega, se distinguen dos. Podaleirius  y Machaón, médicos e hijos de Esculapio, el Dios de la Medicina.

El origen de la leyenda de Esculapio bien pudo haber partido de un personaje real que debió haber vivido en el año 1200 a.C. y de quien cuenta la historia fue un sabio que gracias a sus conocimientos realizó prodigiosas curaciones y, con el devenir del tiempo, fue transformado por los historiadores y poetas como Homero, en una Divinidad. Aun en estos días perduran vestigios de los templos  que se erigieron en su honor y se encuentran en las islas de Epaurus, Cos y Atenas.

Los enfermos, por decisión propia o por consejo de sus médicos, eran llevados a estos templos, en cuyo interior pasaban la noche y se dice que mientras dormían, Esculapio o alguno de sus sacerdotes, se introducía en los sueños de los que buscaban alivio para sus males y les dictaban lo que debían hacer para recuperar la salud.

Los romanos llamaron Esculapio al dios griego de la medicina. Asclepio, que en la mitología de estos últimos aparece como hijo de Apolo y de la ninfa Coronis. Bajo la tutela del centauro  Quirón aprendió la ciencia médica, y su fama creció por las extraordinarias curaciones que llevó  a cabo, al grado de creérsele capaz  de resucitar muertos, lo que al llegar a conocimiento de dios Zeus, lo encolerizó y lo mató lanzándole un rayo.

Es necesario recordar a Hormero, el poeta de la Ilíada, quien nos da a conocer la existencia de Esculapio y sus hijos, quienes fungían de asistentes en su práctica médica. De la Ilíada tomamos un verso del Libro V, en el que menciona algunas partes del cuerpo, según se conocían entonces:

"Dijo y tiró su lanza y por Minerva  / fue dirigida al lagrimal del ojo / y entró en la nariz hasta la boca / penetró y por la blanca dentadura / pasándole, la cortó junto a los labios / la lengua y por debajo de la barba vino a salir el indomable hierro..."

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Última modificación: 16 de Octubre de 2003